Los expertos y estudiosos de las operaciones encubiertas de la CIA con el "terrorismo", sitúan su eje operacional en un axioma de máxima: La mayoría de los grupos islámicos infiltrados (salvo alguno de sus líderes) desconoce que operan para la CIA.
Esto lleva a que los actos "terroristas" tengan siempre un carácter bifronte: La ejecución es religiosa fanático-fundamentalista, pero el aprovechamiento es político-estratégico. Los ejecutores creen que están muriendo por Alá, pero en realidad están muriendo por el Imperio.
Inmediatamente después del sincronizado ataque de comandos "terroristas" en la India, los servicios de inteligencia estadounidenses y europeos, con la CIA a la cabeza, señalaron la "pista pakistaní" para precisar el origen de los atentados y sus bases de preparación y entrenamiento.
Hay que precisar que, desde el 11-S hasta aquí, cuando sucede un atentado "terrorista", se pone en marcha una maquinaria internacional contenida en tres pasos secuenciales:
A) Las grandes cadenas televisivas trasmiten "en vivo" (y con coberturas especiales) las imágenes de destrucción que, a través de un ida y vuelta -feed baack- logran generar masivamente la psicosis terrorista a escala planetaria. De esta manera, a partir del 11-S, se niveló el "miedo al terrorismo" a escala global.
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