Llego el primer temporal acompañado de alguna de esas masas de aire polar que tanto alegran las mañanas a los que tienen que rascar la escarcha del coche. Pero ese no es uno de sus principales efectos, aunque si el que más nos moleste. Además con el paso de las temperaturas otoñales a las invernales aumenta la demanda de energía eléctrica.
Si comparamos la demanda de energía consumida antes del comienzo del temporal (23/11/08) y la de hoy (27/11/08) a las 10 de la mañana, hora en la que la mayoría de la gente está fuera de su casa, podemos extraer dos datos de mucho interes:
23/11/2008
27/11/2008
¿Bastante obvio verdad? Pero, ¿de dónde sale toda esta energía? ¿Quién la produce? Por desgracia para vuestros pulmones no son las centrales nucleares quienes aumentan la potencia que aportan a la red eléctrica. Estas tienen unos valores de trabajo muy estables ya que su régimen de funcionamiento así lo requiere. Ni lo hacen los parques eólicos instalados por toda la península ya que en las zonas afectadas por el temporal las turbinas se paran porque no pueden operar en esas condiciones. De hecho en estos momentos prácticamente no aportan potencia a la red eléctrica mientras que el pasado día 23 aportaron nada menos que el 30%.
Energía producida el 23/11/2008
De los 15.000 a 20.000 MW que vamos a necesitar a lo largo de hoy extras, respecto a fechas pasadas, serán generados por las centrales de carbón y ciclo combinado. Que tienen que aportar no solo el incremento sino el déficit producido por la parada de los aerogeneradores. Y esto supone arrojar a la atmosfera millones de toneladas de CO2.
Energía programada para el 27/011/2008
Aquí es donde los defensores de la energía nuclear suelen aparecer para indicarnos que si hubiera más centrales la dependencia de las condiciones climáticas no sería tan acentuada y no tendríamos que preocuparnos de lo que arrojamos a la atmosfera. Son muy buenos olvidando donde arrojar los residuos letales e inmortales que producen las centrales. Pero eso mismo también se podría conseguir si por ejemplo en nuestros edificios instalásemos placas solares fotovoltaicas y placas solares para agua caliente sanitaria. Además de producir mucha energía eólica las condiciones de nuestra geografía nos ponen bastante fácil obtener energía solar para pequeñas instalaciones. Justamente las que ahora mismo como edificios de oficinas y hogares están provocando un consumo enorme de energía para aumentar la temperatura del interior. Una manera eficiente de obtener energía que aunque depende también de la climatología puede llegar no solo a suplir las necesidades de cada instalación individual sino aportar al resto de la red. Logrando que el balance de gases arrojados a la atmosfera caiga drásticamente aunque en momentos puntuales sea necesario.
Otra manera de reducir el exagerado consumo de energía producido por las bajas temperaturas, obvia pero muy obviada manera, es abrigarse. Regular los termostatos hasta los 22º y no hasta los 29º como sucede en muchos centros de trabajo solo para poder estar en manga corta. Sensación además muy desagradable porque lo que le apetece al cuerpo en invierno es estar cubierto. Estas situaciones producen un despilfarro atroz y sin sentido.
La energía eléctrica tiene un coste monetario, cada vez mayor por cierto gracias a viejos acuerdos de nuestros gobernantes que ahora toca pagar a las empresas, pero también tienen un importante coste medioambiental que no nos repercute individualmente ni se puede cuantificar fácilmente pero que afecta a todos de manera realmente global. ¿Deberíamos regular de manera más estricta en que empleamos la energía? Por ejemplo limitando que temperaturas podemos programar en las calefacciones y climatizadores. Eliminando definitivamente las bombillas incandescentes.