La casa del Argos, busca el equilibrio entre la fina estampa de la locura oprobiosa y el estupro antojadizo contra una realidad que repetidamente presenta la negativa a someterse bajo las conjeturas endemoniadas de los participantes. Así, a medida que transcurren los posts, la verborragia y la severa multiplicidad de características de Argos, el escritor y el otro, irán tornando a este pequeño blog en un gran infierno del Dante -sin, obviamente, Dante-.



